La arquitectura, al igual que la vida, es una ecuación con muchas variables y, como es lógico, el resultado cambia en función de cuáles variables sean incluidas. Por eso, en el caso de la arquitectura, si pensamos únicamente en el diseño, estamos concentrándonos exclusivamente en una de muchas variables.

.

Recientemente, trabajé en un proyecto del área industrial y, como era de esperarse, después de pasar tanto tiempo dedicándome a proyectos residenciales y comerciales, tuve que tomarme unos minutos para cambiar la frecuencia.

Y fue justamente ese proceso de cambio lo que me hizo pensar en lo importante que es el dedicarle tiempo a la definición de las variables a ser incluidas antes de embarcarnos en un nuevo proyecto.

Obviamente todo es más sencillo cuando nos dedicamos a un área de diseño en específico, pero en épocas de crisis como la que estamos enfrentando, no siempre podemos decirle que no a un proyecto que se sale de nuestra área de mayor experiencia. En mi caso, ya había trabajado antes con proyectos de tipo industrial, pero no puedo decir que son mi especialidad.

.

Siempre que vamos de un área de diseño a otra, hay variables que nos juegan malas pasadas; en el caso del paso del área residencial a la industrial, la escala suele ser de las más engañosas. Es muy sencillo perdernos en un juego de espacios enormes si no empleamos las herramientas necesarias para entender lo que hacemos.

De allí la importancia de hacer una pausa para adaptar nuestra predeterminada mente a un nuevo grupo de variables y no dejarnos llevar por el impulso que suele arrastrarnos *para usar una vieja expresión* a la mesa de dibujo.

Aprovechar el impulso es importante, pero aún más importante, es empezar los procesos de la forma correcta, para evitar así, desvíos en el camino…

.

* Esta es sólo por diversión*