Venezuela es un país en donde la palabra “calor” no sólo se usa para describir el clima, un país lleno de bellezas y contrastes, una gama multicolor de lugares, personas y maneras de pensar… Biodiversidad en pleno, así es Venezuela.

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Cuando Tabitha me pidió escribir sobre los estudios de arquitectura en Venezuela, no pude evitar el pensar en esas cosas que son muy típicas de mi país. Y la razón por la que pensé en ellas aún cuando debería haber estado pensando en profesores, entregas de proyectos y clases de diseño es porque, para mí, lo que hace particular o especial a la educación en Venezuela es justamente eso que nos distingue como país: el calor humano

Durante mis años de estudios, los profesores eran nuestros amigos y consejeros (no todos, por supuesto, pero una gran mayoría). Estaban allí en nuestros momentos de incertidumbre, nos acompañaban en nuestras alegrías post-entrega y nos brindaban esas palabras de aliento que necesitábamos escuchar cuando empezábamos a dudar acerca de si debíamos seguir en el camino de la arquitectura.

No sé si simplemente tuve suerte de encontrarme con excelentes personas que, casualmente, eran profesores en la carrera de arquitectura, pero al menos por mi experiencia, puedo decir que los profesores son los principales responsables por el hecho de que, si tuviera que describir con 3 palabras la educación de arquitectura de mi país, estas serían: cercana, incluyente, estimulante.

Eso no quiere decir que al momento de corregir una entrega de diseño no se transformaran repentina y súbitamente en esos seres que aterran a todo estudiante de arquitectura al punto de causarnos pesadillas; esos con una enorme capacidad de conseguir las comparaciones más crueles  tales como: “ese edificio parece un nido construido por pterodáctilos en el que un grupo de extraterrestres gigantes tomaron una siesta”. Pero todo parecía ser temporal; sólo una dosis de terror infundido con la intención de hacernos esforzarnos aún más, de sacarnos de nuestra zona de confort y llevarnos al límite de nuestra creatividad.

Vamos a estar claros, la carrera de arquitectura es una carrera larga y difícil; dormimos menos, nos entregamos más y la vivimos más intensamente que los estudiantes de muchas otras carreras. Y quizás una de las pocas cosas que más me ayudó a sobrellevarla fue el tener allí, a mi lado, a personas como éstas con la disposición a ayudar y empatizar conmigo y mis compañeros.

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Si tuviera que describir a los estudios de arquitectura en mi país, diría que son básicamente iguales a los estudios de arquitectura de cualquier parte del mundo pero aderezados con una pizca de calor Venezolano

Versión en inglés publicada en el blog de Tabitha Ponte ( @tcpghttp://bit.ly/rptSGf