Cada dos semanas, un grupo de gente muy interesante se reúne en un evento llamado #LetsBlogOff para escribir sobre un tema en común. Tengo mucho tiempo queriendo unirme a ellos, pero como siempre estoy estresada y ni siquiera tengo tiempo para escribir en mi propio blog, no he sido capaz de hacerlo. Pero esta vez, el tema dio en el clavo. Se supone que debemos escribir sobre: ¿Cómo te relajas y recargas?

Así que empecé a pensar en ello y me di cuenta de que últimamente… ¡yo no me relajo! ¡¡¡Nunca!!! Y es por eso que, de un tiempo para acá, me ha dado tanto trabajo el tratar de mantenerme al día con mi blog. Me estoy enfocando en mis responsabilidades y dejando a un lado el placer.

Pero, ¿cómo se supone que sea creativa y viva una vida feliz si no me relajo? No hay respuesta en mi mente para esa pregunta…

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Como tenía que terminar de escribir este post y dar una respuesta más inteligente que “simplemente no me relajo“, me decidí a pensar un poco sobre el asunto y traté de recordar qué era lo que yo solía hacer cada vez que necesitaba dejar de pensar y conectarme con mi universo paralelo en el que todo es morado y suave. Y luego, un muy vago, lejano recuerdo me vino a la cabeza: naturaleza

Cuando era más joven (quiero decir soltera y sin hijos), solía ir a la playa todos los fines de semana. Incluso intenté surfear por un tiempo. ¡Y era genial! Cada vez que entraba en el agua y experimentaba la emoción de una ola que se acercaba, me sentía viva.

Sentir el agua entre mis dedos, la brisa recorriendo mi cara, las corrientes frías que cada cierto tiempo rozaban mis piernas para recordarme que debía estar alerta, que cuando menos lo esperara, llegaría ese momento, el momento con la combinación perfecta de paz interna y explosión de adrenalina… Sé que suena a frase publicitaria de billabong, pero es cierto; y estoy segura de que los que han surfeado lo saben.

En caso de que se lo estén preguntando, esa no soy yo en la foto… las olas en Venezuela no son tan grandes… (sí, claro, esa es la razón por la que no soy la chica de la foto… como si yo pudiera hacer lo que ella está haciendo…)

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Recuerdo que dejé de hacerlo cuando quedé embarazada de mi primer hijo… las razones fueron obvias, pero lo que no es obvio para mí es por qué no comencé a hacerlo de nuevo después de que el embarazo terminó. Creo que fue porque relacioné el surf con la diversión y la diversión no para los adultos, ¿cierto?

¿En qué estaba pensando? ¿¡La diversión no es para los adultos?! Mi bebé ya tiene 8 años y he estado perdiendo un tiempo valioso pensando que ¡los adultos no pueden divertirse!

Así que tengo un plan… voy a empezar a actuar como “una niña” de nuevo… ¡Voy a volver a surfear! No importa si lo hago bien o no. Sólo voy a divertirme.

A diferencia de ella, quien sólo está presumiendo…

… Estoy segura de que muy pronto estaré escribiendo sobre las muchas, muchas veces que la tabla me golpeó en la cabeza.

*wipeout*

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Para leer acerca de lo que los otros blogueros hacen para relajarse y recargarse, visiten la página de #LetsBlogOff, ya que mi navegador no tuvo la amabilidad de dejarme pegar el logotipo y el cuadro de participantes.