Este es el décimo quinto de una serie de artículos escritos por algunos de mis blogueros favoritos. Para entender un poco más de qué se trata esto, pueden leer este post: http://bit.ly/dCMns5

Este post en particular fue escrito por el muy filosófico, a veces excéntrico y siempre políticamente incorrecto Albert Bendersky. Albert está establecido en Toronto, es uno de los fundadores de la oficina de diseño Dezarx (www.dezarx.com) la cual se dedica al diseño conceptual de proyectos internacionales de arquitectura en América del Norte, Europa del Este, Ucrania, Rusia y Oriente Medio. Su mayor pasión (además de la Arquitectura, por supuesto) es la literatura. Albert juega a escribir… Es autor del blog sin compromisos ArchiAlternative. Publica su blog de forma simultánea en los idiomas Inglés y Ruso. (www.ArchiAlternative.com / www.ArchiAlternative.ru) Él es un fan de Twitter. Puedes encontrarlo en Twitter como @architecturally .

Obsoleto

A medida que progresamos rápidamente hacia el brillante futuro prometido, nuestra sociedad justamente equilibrada de personas ha perdido algunos de los valores humanos básicos. Esto no es una declaración poco profunda para comenzar el artículo, sino mi observación lógica, la cual voy a tratar de probar.

Todas las cosas existentes, ya sea objetos físicos o valores elusivos, son definidas por palabras. No se puede engañar o manipular el lenguaje. No se trata de noticias de televisión. Así, el desarrollo verbal es un reflejo bastante real del estado mental público; es un excelente indicador de lo que realmente está pasando con nuestros corazones y mentes a medida de que, desafiantemente, marchamos hacia adelante.

El lenguaje es un organismo vivo. Crece, cambia, se ajusta a la realidad. Algunas palabras están envejeciendo y salen de nuestro vocabulario cotidiano; eso está bien – en estos días no usamos carruajes, o estoques muy activamente. La vida continúa y las expresiones verbales frescas cobran vida. Sin embargo, así como surgen nuevas jergas, algunas definiciones están destinadas a permanecer con nosotros para siempre, mientras interpretan la esencia misma de nuestra existencia, la esencia misma de la naturaleza humana. No se puede reemplazar el “amor” por “sexo” o el “teatro” por el “espectáculo”… Incluso si en la vida real ha sucedido desde hace mucho tiempo.

A pesar de esta noción aparente, algunas palabras clave se vuelven obsoletas aún cuando articulan los principios fundamentales de nuestra existencia y “están destinadas a permanecer con nosotros para siempre”. (Hasta aquí mi teoría.) La palabra “armonía” abre la lista. Me gustaría añadir dos más: “equidad” y “nacionalidad”. Esta tríada verbal durante mucho tiempo ha descrito los tres pilares sobre los que se apoya toda civilización: espiritual (armonía), moral (equidad) y social (nacionalidad). “Obsoletos” no quiere decir que los pilares se han ido; después de todo, todavía somos seres civilizados. Sin embargo, las definiciones de los pilares se modificaron ligeramente de forma tal que hoy “equilibrio” es mucho más popular que “armonía, mientras que “equidad” y “nacionalidad” fueron sustituidos respectivamente por “justicia” y “pueblo”…

La “Armonía” no ha desaparecido por completo; es sólo que “naturalmente” se volvió obsoleta, en la medida en que la “naturaleza” de nuestra sociedad cambió…

Absoluto

Así que me pregunto, ¿por qué “armonía”? ¿Cuáles son las razones detrás de tal ajuste lingüístico? Si su valor es tan universal, ¿por qué esta graciosa palabra ha caído en desuso? ¿Por qué los críticos, los periodistas dirán que “bien equilibrada es la solución” en lugar de alabar la armonía que proyecta? ¿Por qué suena tan ingenuo e infantil? Con el fin de entender, necesito más ejemplos, tengo que encontrar lo que hay en común entre las palabras de la “vieja usanza” que definen los temas imperecederos.

“Armonía”, “equidad”, “nacionalidad”. Mi racionalización podría ser un poco complicada, incluso irracional. Pero tengan paciencia conmigo, por favor. Todas estas palabras no son definiciones firmes en lo absoluto. Hay una extraña dualidad en su naturaleza: mientras que ellas siguen un orden inmaterial y difícil de alcanzar, su significado final es muy absoluto. Ustedes no tienen ninguna ambigüedad con respecto al estado definido como “armonía”, pero no pueden explicar de dónde viene una comprensión tan clara como ésta. Es casi un sentimiento religioso. Seamos más específicos: si alguien sugiere que un edificio produce una sensación de armonía – eso significa que produce emociones espirituales absolutamente positivas, sin embargo, no describe detalles particulares responsables de causar un efecto tan maravilloso. Lo mismo para la “equidad” o “nacionalidad” – sabemos exactamente qué significan, pero describirlos claramente puede no ser una tarea fácil.

Los suplentes actuales de estas exquisitas palabras extrañamente trabajan en una dirección completamente opuesta. En lugar de lo intangible absoluto se obtiene una cierta relatividad muy diplomática. “Balance” no es intangible, es un término bastante preciso (pregúntenle a los contadores!), y a la vez, es tan relativo (pregúntenle a la gente en Wall Street!). “Justicia” es un término sin ambigüedades definido por miles de leyes perfectamente formuladas, sin embargo, como todos sabemos depende de muchos factores, incluido la cantidad de los fondos que alguien puede destinar para contratar al mejor abogado de la ciudad… Puedo continuar, pero creo que entienden la idea. Así, paradójicamente, los reemplazos que utilizamos para nuestras “arcaicas” palabras no es que están un poco lejos de la realidad, sino que no tienen absolutamente nada que ver con ella. “Bien equilibrado” no significa necesariamente “armonioso”; así como “justo” no es muy a menudo “equitativo”.

Las raíces de esta transformación en conflicto en la lingüística son sociales. Como ya he dicho, los cambios de la sociedad. Por alguna razón, la sociedad moderna se basa en el tabú absurdo de lo que llamamos políticamente correcto. Tenemos miedo de enfrentarnos a problemas dolorosos, no llamamos a las criaturas terribles por sus nombres reales y, eventualmente, nos negamos a reconocer que la verdad absoluta y la maldad absoluta existen y hay cosas (muchas de ellas) que ¡NO son relativas! Las cosas, los edificios, las personas, las ideas, las normas y los objetos que no tienen armonía en ellos en lo absoluto. Independientemente de la forma en que los nombremos.

Arquitectónicamente

Puesto que soy un payaso orientado hacia la arquitectura, sería extraño si no mencionara a la arquitectura en mi injustificadamente sofisticado análisis de la armonía. Es interesante, pero de todas las disciplinas artísticas, la arquitectura es la única que se asocia en definitiva con la armonía. (La música podría ser otro ejemplo, pero como la “armonía” es utilizada por los músicos profesionales como un término técnico vamos a dejarlo de lado).

¿Por qué entonces la arquitectura? Verán, la arquitectura es un acto de arte que es inevitable. Los seres humanos físicamente pueden existir sin leer un solo libro en sus patéticas vidas, sin haber ido nunca a un museo o un teatro, sin escuchar música… Y mucha gente vive felizmente de esta manera sin llegar a interactuar con algún evento de arte real. (Estarían totalmente sorprendidos si pudieran oírme llamar a sus vidas patéticas, pero bueno – no se preocupen, ellos no leen blogs.)

Con todo el debido respeto, la arquitectura no es exactamente un cuadro expuesto en un museo o una sinfonía sonando en una sala de música. La arquitectura es una parte integral de la existencia física. Es relevante y objetiva para cada persona viva. Es ineludible, incluso omnipotente, en cierto sentido… Y, como tal, debe proporcionar un sereno impacto espiritual en nuestras vidas; debe servirnos como fuente última de paz mental; debe ser un refugio perfecto de las tormentas del mundo exterior. Así que, al hablar de nuestras casas, oficinas, escuelas, hospitales – “equilibrado” podría no ser suficiente! Puede funcionar de alguna manera trendy para centros comerciales o canchas de hockey, pero allí no es exactamente donde nos pasamos la vida y criamos a nuestros hijos.

“Equilibrado” no es suficiente. Es muy relativo, demasiado inestable. Somos capaces de mentir al mundo sustituyendo “fraude” por “iniciativa”, “guerra” por “conflicto” o “basura” – por el “carácter distintivo”, pero para nosotros, para nuestras casas, refugios y santuarios requerimos una tranquilidad absoluta y perfecta estética… Soñamos con la armonía, independientemente de lo obsoleto y políticamente correcto que sea el lugar… Gracias, el lugar de los sueños.

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P.D. No he leído aún los “ensayos sobre la armonía” del blog de Ana. No quería ser influenciado por ellos. Ahora estoy enviando esto a Ana y voy a disfrutar de la lectura de sus armonías.