Este es el décimo tercero de una serie de artículos escritos por algunos de mis blogueros favoritos. Para entender un poco más de qué se trata esto, pueden leer este post: http://bit.ly/dCMns5

Este post en particular fue escrito por el talentoso John Cruice. El es un alumno de Penn State, analista web, estudiante de arquitectura de Drexel, aficionado a los deportes de Filadelfia, aspirante a hombre del renacimiento. Puedes encontrarlo en Twitter como @phi162 .

Al igual que muchos otros a quienes se les pidió publicar aquí, me sentí honrado cuando Ana me pidió que escribiera sobre mis pensamientos con respecto a la palabra “armonía”. He estado pensando acerca de mi opinión sobre el tema y estaba empezando a preocuparme de que, si esperaba demasiado tiempo para escribir, alguien ya habría cubierto mi punto de vista. Lo curioso es que cada post tiene un enfoque único acerca de una palabra muy común. ¿Por qué es eso? La razón radica en la belleza de lo que la armonía es en realidad.

Muchos de nosotros relacionan la armonía a sus raíces musicales. Eso tiene sentido. La música ha jugado un papel importante en las civilizaciones desde el principio del tiempo. La música a menudo nos dice más acerca de una época, que los libros de historia, si optamos por escuchar con atención. Por eso, tenemos una interpretación bastante buena de lo que la armonía musical es.

La perfecta armonía no se trata de que todo el mundo cante o toque la misma nota; eso sería simplemente ruido. La perfecta armonía es cuando todo el mundo canta o toca la misma canción al mismo tiempo, pero en un acorde u octava diferente. Esto le agrega profundidad a una canción. Lo mismo podría decirse de la forma en la que conformamos una civilización. Si aplicamos lo que deseamos en la música a la vida, añadiríamos una muy necesaria profundidad que todavía falta en muchas partes de nuestro mundo.

El mundo es cada vez más pequeño. No físicamente, por supuesto, eso sería devastador, pero sí virtualmente. El Internet nos ha permitido a cada uno de nosotros llegar a casi todas las partes del globo en cuestión de segundos. Estoy constantemente sorprendido por los diferentes tipos de personas con quienes me comunico de forma regular. (Nota al margen relacionada: Estoy escribiendo un post para el blog de una arquitecto en Venezuela ¿No es genial?!)

Las conversaciones siempre empiezan con un tema común, pero es la diversidad de nuestros orígenes y la forma en la que eso da forma a nuestro punto de vista lo que le suma la profundidad necesaria para hacer la conversación interesante. No se trata de rodearse de personas que sólo piensan igual que tú. Si todo el mundo dijese lo mismo, al mismo tiempo, sólo necesitaríamos hablar con nosotros mismos. Eso es lo que hacen los locos. Es, el aprender unos de otros, abrazar las cosas que nos hacen diferentes personas, lo que nos permite crecer. Eso es lo que la armonía es para mí, y es una música hermosa.

Lo que Ana ha hecho aquí al tomar la sencilla palabra armonía, se convirtió en una canción, y que cada uno de nosotros publique aquí es cantar en una octava diferente. Toda la serie se ha convertido en una metáfora de la palabra en sí. Estoy agradecido por la oportunidad de compartir mis pensamientos, aunque no todo el mundo esté de acuerdo con ellos.