Este es el segundo de una serie de artículos escritos por algunos de mis blogueros favoritos. Para entender un poco más de qué se trata esto, pueden leer este post: http://bit.ly/dCMns5

Este post en particular fue escrito por mi querido y divertidísimo amigo de la vida real, Daniel Pacheco. Él es un Publicista, Psicólogo Clínico, Director de Planificación Estratégica en JWT CCS y amante del arte / digital / música / gente. Puedes encontrar a Daniel en Twitter como @Elcheko.

Primero que nada tengo que aclarar que no soy bloguero; si bien es cierto que me gustaría mucho serlo, aún no me he atrevido a confrontar este deseo. En mi cabeza giran miles de ideas que me gustaría detener y plasmarlas en un trozo de papel virtual,  pero aun estoy lidiando con la idea de la gran responsabilidad que implica el mantener, el alimentar y hacer crecer un blog, es por esta misma razón que no he sido capaz de comprar un perro. Por lo tanto, aprovecho la oportunidad que me brinda mi querida amiga Ana para experimentar qué se siente el publicar un post; espero que sea una experiencia armónica que trascienda y me entusiasme a construir mi propio blog.

Cuando recibí la invitación de Ana de ser participante de el lugar de los sueños, fue su súplica, su ruego virtual desmedido que me convenció y conmovió mi corazón, incluso pude ver sus lágrimas incorporadas al mensaje directo de Twitter que me envío, por lo que accedí de inmediato y sin vacilar a prestarme a este experimento colectivo de acercarnos al concepto de armonía y reconocer y conciliar los diferentes puntos de vista que pueden tener varias personas que son “desconocidas” entre sí.

Me pregunté de qué manera iba a abordar este lindo y complejo concepto; también me pregunté qué iría a cenar esta noche ya que en estos momentos no existe armonía entre lo que hay dentro de mi nevera y lo que hay en la despensa. Es de esta forma que comencé a pasearme por las cosas que mejor manejo o de las que mas he leído, y éstas son la psicología, la publicidad y alguna que otra receta de cocina.

Si bien en la Psicología ninguno de los múltiples modelos teóricos que la componen hablan explícitamente de la armonía, en todos podemos encontrar que es un término esencial en sus respectivos desarrollos. Como modelos del comportamiento humano, todos dan cuenta y explican los principios de la conducta. Es cuando estudiamos a la enfermedad mental cuando nos percatamos que lo que no está funcionando es precisamente eso que hace que nos comportemos de manera armónica y ajustada. Revisando específicamente la teoría psiconalítica, podemos concluir que un funcionamiento desarmónico de las instancias psíquicas (El Ello, Yo y Super Yo) propicia la psicopatología. A continuación defino a los personajes:

– El Ello: es el reservorio de la energía psíquica, la parte mas primitiva de nosotros que permanece reprimida, es el stripper y/o el voyeur que todos llevamos dentro (sin ánimos de ofender a l@s que ejercen esta bella profesión), el hogar de los instintos de muerte y de vida, que pujan por salir en todo momento y movilizan nuestro comportamiento de maneras misteriosas.

– El Super Yo: el hogar de la moralidad, las buenas costumbres y la prohibición, es ese policía que nos quiere castigar cuando nos comemos un semáforo o cuando robamos a una anciana indefensa, es la autoridad que detenta el poder.

– El Yo: es el conciliador de las exigencias de los dos personajes anteriores y de las demandas de nuestro entorno, de nuestra realidad.

Es así como estos tres señores serían los que gobernarían nuestra conducta; ante este panorama, la importancia de un convivir armónico entre estos personajes es más que obvia. La disarmonía entre ellos, nos hace impredecibles e irregulares, lo cual es signo claro de enfermedad.  

Por otro lado, revisando la publicidad, área en la cual el concepto de armonía tampoco es explícito, notamos que también sería fundamental a la hora de crear buenas ideas y plataformas de comunicación para las marcas que quieren conectarse con sus consumidores.

Siempre debemos asegurarnos que exista armonía y congruencia entre:

– El mensaje que elaboramos y las necesidades específicas conscientes e inconscientes de la audiencia a la cual apuntamos.

– El acto publicitario y los procesos de mercadeo de la marca (distribución, calidad del producto, estrategias de precio etc.).

La armonía entre estos elementos garantizará la salud y longevidad del producto y las marcas publicitadas, mientras que el desequilibrio nos remitiría a una marca “enferma”, una marca que no es estable y/o predecible, incapaz de comprender y contactar con sus consumidores. Sólo debemos revisar la comunicación y las estrategias de mercado que han implementado a través del tiempo, grandes marcas como lo son Nike, Apple o Coca Cola entre muchas otras, para darnos cuenta de que su enorme éxito se debe, en gran medida, a la armonía de sus estrategias comunicacionales, comunicación constante, congruente y armónica con sus audiencias y con los medios que emplea.

Después de corroborar que la armonía en campos distintos, como lo son la psicología y la publicidad, es un indicador de salud, lo más importante a destacar es que la armonía siempre implicará el equilibrio entre las partes que configuran a un todo; lo vemos en marcas y por supuesto también en las personas. Por lo tanto, debemos ser muy observadores y muy conscientes en poder identificar los elementos que configuran a ese “todo” que nos interesa (una persona, una marca, un diseño, un edificio, nosotros mismos, etc.) para así poder balancearlos y conseguir un equilibrio que haga que ese “todo”, conviva armónicamente consigo mismo y con el mundo que lo rodea.  

Luego de estas reflexiones me percaté que, también a la hora de cocinar, la armonía es fundamental; los mejores platos son aquellos en los que todos sus ingredientes conviven de manera armónica. Tengo hambre. Ahora bien, los dejo ya que debo ir a armonizar mi cena, y gracias Ana por compartir conmigo el lugar de los sueños. Creo que esto me gustó.