En una época en la que todo se mueve en cámara rápida, la gente no se toma el tiempo para apreciar las pequeñas cosas del día a día, a menos que, por alguna razón, sea sacada de su zona de confort, o sea sorprendida con algún elemento inesperado que lo lleve a hacer una pausa en el camino.

Esto es lo que se propone en el proyecto / concurso / campaña “La Teoría de la Diversión” (Rolighetsteorin), iniciativa de Volkswagen Suecia, creado por DDB Estocolmo, el cual se puede apreciar en su página web en donde explican su visión:

“Este sitio está dedicado a la idea de que algo tan simple como la diversión es la manera más fácil de cambiar el comportamiento de las personas para bien. Ya sea para usted mismo, para el medio ambiente, o para algo completamente diferente, lo único que importa es que es un cambio para mejor.”

Una única propuesta sencilla e innovadora, capaz de producir muchas ideas, innumerables metáforas de situaciones cotidianas, pero todas y cada una de ellas con un único fin: cambiar positivamente el comportamiento humano, a través de intervenciones de diseño divertidas, a elementos comunes, tales como el mobiliario urbano, teniendo siempre presente el elemento de recompensa.

Entre las ideas desarrolladas se incluyen “The world´s deepest bin”, en el cual, mediante la adición de altavoces a un cubo de basura de un parque, se logra un efecto de “pozo profundo” que hace que el botar basura sea algo divertido, “Bottle Bank Arcade Machine”, un banco de botellas convertido en un juego de arcade, con efectos de sonido que incluye puntuaciones en lugares visibles y “Piano stairs”, en donde, al convertir las escaleras de una estación de metro en Estocolmo, Suecia, en un piano gigante, consiguen que la gente las prefiera por sobre las escaleras mecánicas o ascensores (similar al piano gigante de la película “Quisiera ser grande” con Tom Hanks).

Piano stairs

El proyecto contempla el desarrollo del concepto de compromiso emocional o afectivo. Aquí, cada usuario experimenta una experiencia que está diseñada para evocar una respuesta emocional, motivando la participación a través del goce o placer.

Pero el tema del compromiso afectivo en la arquitectura no es un descubrimiento reciente; tampoco el de la teoría del juego o la diversión. El primero fue desarrollado por personas como el arquitecto francés Étienne-Louis Boullée (1728-1799), creador del Cenotafio para Isaac Newton, quien en su tratado “Architecture, essai sur l’art”, defiende un neoclasicismo con un compromiso emocional.

Cenotafio de Newton. Étienne-Louis Boullée   Proyecto para la Biblioteca del Rey (1785). Étienne-Louis Boullée

Más recientemente, está la teoría situacionista (19571972), la cual plantea la creación de situaciones, refiriéndose con esto a la creación deliberada de momentos de la vida con la intención de dirigir los acontecimientos en pro de la organización colectiva; una idea muy similar a la planteada en el proyecto de “la teoría de la diversión”. Entre los miembros de este grupo, se encuentra del artista Constant Nieuwenhuys, quien desarrolló el concepto para una ciudad utópica, llamada Nueva Babilonia, en la cual sus habitantes vivirían en un ambiente de ocio, libres para desarrollar ideas creativas y buscar de nuevas sensaciones.

Nueva Babilonia. Constant Nieuwenhuys

En el caso de la teoría del juego, también es posible hallar ejemplos como el libro denominado “homo ludens” o “man the player”, (1938) del historiador Johan Huizinga, en el cual se discute la importancia del elemento de juego de la cultura y la sociedad. El creador de la propuesta de Nueva Babilonia, planteaba que esta ciudad estaría poblada por homo ludens.

“Homo ludens”. Johan Huizinga

También en la misma área, se encuentran los libros “Play As Emotional Survival” y “The Ambiguity of Play”, ambos sobre el significado cultural del juego en la vida humana, escritos en los años 1990 por Brian Sutton-Smith, otro teorista del juego.

“The ambiguity of play”. Brian Sutton-Smith

Además, es importante reseñar que el proyecto de la “la teoría de la diversión”, si bien es muy creativo, no es el único en su área. Es posible encontrar propuestas similares, o con el mismo concepto, tales como:

Glassphemy!”. Definido como “un experimento de reciclaje psicológico”. Propone convertir la experiencia del reciclaje en algo más visceral y directo, y que a la vez sirva para purgar la agresividad de la ciudad de Nueva York.

Esta instalación, realizada en un espacio privado en Brooklyn, consta de un gran cubo transparente, con altos muros de acero y cristal antibalas. Un grupo de personas es subido por una plataforma a la parte más alta del lateral del cubo. Desde allí lanzan botellas de vidrio vacías al interior, las cuales son dirigidas hacia otro grupo de personas colocadas en la parte más baja del otro extremo del cubo, a salvo y fuera de la zona embestida. En el interior, gracias a este juego de agresión, se construye una hermosa escultura con las botellas aplastadas y un juego de luces colocadas en la parte inferior de la instalación.

“30 Seconds of Awesome”. Una muestra más de los movimientos del estilo de “la teoría de la diversión”. La propuesta plantea que, en una intersección en LA, California, durante los treinta y ocho segundos de tiempo peatonal y sin interferir con el tráfico de autos, un grupo de estudiantes se apropien de la intersección y jueguen en la calle. La idea es promover el uso de la infraestructura urbana existente de una manera físicamente atractiva. Los participantes ejercitan al mismo tiempo que ocupan un espacio público al aire libre.

http://youtu.be/R1E_SPxVlaY

http://youtu.be/S56nqj9dR7Y

http://youtu.be/ceygdFbmPDw

Observando todas estas propuestas, y asumiendo el hecho de que la conducta del hombre puede ser dirigida y orientada de acuerdo a ciertas experiencias sensoriales presentes en el entorno, puede decirse que el proyectista debe ir más allá de las formas, el programa y los colores; debe pasar de ser creador a intérprete de las emociones y sensaciones de la gente, con la intención de actuar como guía hacia un mejor entorno urbano. Si, en ese proceso, empieza también a valorar la diversión y traer la infancia a la vida adulta, la arquitectura podría avanzar hacia una nueva dirección. Entonces, ¿por qué no dar un paso adelante en la profesión y hacer divertido el oficio?

Proyectos como los que verán a continuación son muestras de que ya se ha empezado a avanzar hacia una arquitectura divertida:

Dumpsters pools”. Una propuesta que propone la instalación de piscinas creadas a partir de contenedores de basura, colocadas en lugares semi-secretos en Nueva York. La idea es crear piscinas móviles, a partir de objetos comúnmente utilizados para almacenar y transportar basura, y colocarlas en lugares inesperados, siempre con la intención de reutilizar el espacio y aportar diversión a sus usuarios.

Dispatchwork”. Un proyecto reseñado previamente por arkinet, el cual se creó con la idea de llenar con coloridos parches de Lego, las cicatrices de los edificios que fueron producidas durante la Segunda Guerra Mundial. El plan ha crecido y sus creadores expresan su intención de colocar estos divertidos juguetes infantiles, en todas las cicatrices de los edificios del mundo.

Reparaciones Urbanas                                 Pabellón de Barcelona. Mies Van der Rohe

 “Pothole Onomatopoeia”. Otro proyecto también reseñado por arkinet, el cual refleja la intención del grupo de Toronto Urban Repair Squad, de ejercer conciencia urbana empleando el humor. Ellos emplean plantillas de tipografía, para pintar frases onomatopéyicas similares a las de los cómics, sobre los baches de las calles. Su  intención es “advertir peligro con humor, anunciar cautela sin asustar, y sobre todo, recordar a nuestra bonita ciudad que los baches no solo son inconvenientes; hacen mucho, mucho daño“, refiriéndose al peligro de los baches para los ciclistas.