La arquitectura, al menos para mí, es mucho más que diseño y construcción. Para mí son sueños anhelados, deseos ocultos, sensaciones esperadas. Es conocer a las personas, es descubrir sus secretos, es convertirte en su confidente.           

Siempre que empiezo un proyecto nuevo, me deleito con esa primera fase investigativa en la que, lo más importante, es la conversación con el cliente. Detener el tiempo por un rato y escuchar; no sólo las palabras que tiene que decir, sino el tono de voz, las expresiones faciales, el énfasis que hace sobre ciertas palabras. Esos detalles son claves para el proyecto. Aprender a descubrir esos pequeños secretos que, en muchas ocasiones, ni el mismo cliente sabe que tiene, es fundamental para todo proyectista.   

Homo Ludens V (Laberinto). Artista Claudio Gallina        Homo Ludens (Tetris). Artista Claudio Gallina

El arquitecto debe ser más que un simple intérprete. No debe limitarse a las palabras que escucha decir al cliente. Debe ir más allá. Debe adentrarse en lo más recóndito de la psique del cliente para descubrir sus secretos más profundos, porque es allí, en las profundidades, en donde están todas las respuestas.          

Y, desde mi punto de vista, es en los proyectos residenciales, en donde esto es más evidente. Es en la casa de los sueños de cada persona, que están sumergidos todos sus deseos ocultos. Es allí en donde están todas esas preguntas sin respuesta que vagan en la mente de cada ser. Innumerables preguntas que el arquitecto debe aprender a responder, a veces incluso antes que el mismo cliente lo haga.         

Es justamente eso lo que más disfruto de la arquitectura, especialmente de los proyectos residenciales. El poder descifrar misterios, decodificar claves, interpretar emociones, y luego verlas traducidas en una edificación.        

Cada uno de los proyectos residenciales que he realizado es una traducción única e irrepetible, porque está hecha en el idioma particular de cada cliente. Sólo los que la habitan, son realmente capaces de comunicarse con ella y entenderla completamente. No necesitan hacerla suya a través de intervenciones improvisadas, porque es suya desde el mismo momento en el que la soñaron.

Debemos aprender a ver más allá de lo que tenemos frente a nuestros ojos, a escuchar más allá de lo que suena en nuestros oídos. Sólo así lograremos hacerle honor a esta profesión tan hermosa.

Versión en inglés publicada en el blog de @Antony_DiMase http://bit.ly/aSGSDd