Mucho se ha escrito sobre la forma en la que la arquitectura afecta las emociones de las personas. ¿Pero qué pasa si lo vemos de la manera contraria? ¿Qué hay de la forma en la que nuestras emociones, las de los arquitectos, afectan a nuestros diseños?

En innumerables oportunidades hemos escuchado (o dicho) la frase “bloqueo creativo”. ¿Cuántas de esas veces, ha ido asociada a un “bloqueo emocional”?

Se necesita mucho valor para abrir nuestro corazón y expresarle al mundo cómo nos sentimos en un momento determinado, especialmente si las emociones que nos invaden en ese momento en particular, son negativas. Algunos, los que se atreven, las expresan llorando, gritando, riendo, hablando; pero también hay los que lo hacen a través de expresiones creativas, muchas veces, incluso, de forma inconsciente.

Esta teoría se ha analizado en innumerables oportunidades desde el punto de vista del arte y, al ser la arquitectura una profesión de carácter artístico, en la que la creatividad es, si no el más, uno de los más importantes ingredientes, es lógico pensar que también puede verse afectada por nuestras emociones. Incluso es posible que si analizáramos los diferentes movimientos arquitectónicos en la historia, encontraríamos pistas que indiquen que estos movimientos pueden ser producto de las diversas situaciones (provocadoras de emociones) que ocurrían en el momento.

¿Qué podría crear un arquitecto que se sintiera relajado?

 

 

 

 

 

 

¿O triste?

 

 

 

 

 

 

 

¿O feliz?

 

 

 

 

 

 

¿O juguetón?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿O molesto?

 

 

 

 

 

 

¿Qué tal uno con ganas de bailar?

La experiencia subjetiva y las emociones de las personas están directamente relacionadas con el modo en el que piensan creativamente. Esto es un hecho. Entonces, ¿por qué no nos preguntamos cómo se sentía Frank Lloyd Wright cuando diseñó la casa de la cascada?

 

¿o Mies van der Rohe cuando creó el Pabellón de Barcelona?

 

¿o Frank Gehry cuando hizo el Museo Guggenheim de Bilbao?

 

Quizás estos arquitectos han seguido una línea de diseño coherente de principio a fin, pero y ¿qué hay de los que nos han sorprendido con una obra arquitectónica que no tiene relación con el resto de las obras que ha realizado en su carrera?

Recuerdo haber sentido una sensación de ansiedad enorme cuando, después de haber aprendido “los cinco puntos de una nueva arquitectura” enseñados por Le Corbusier y recitarlos como si fuesen leyes inequívocas, descubrí que él, al final de su carrera, pensó que TODO lo que había enseñado estaba equivocado y creó la Capilla Notre Dame du Haut (Ronchamp, France) para demostrarlo. En este proyecto rompe con sus principios de estandarización y su estilo geométrico, para dar lugar a una respuesta de enorme libertad plástica que responde, además, al entorno.

Villa Savoye. Poissy, Paris, Francia                       Capilla Notre Dame du Haut, Ronchamp, Francia

Es cierto que la experiencia adquirida con los años es uno de los principales factores que influyen en la evolución de un arquitecto, y de cualquier persona, de cualquier profesión en general, pero pienso, que más allá de eso, las emociones hacen mucho por un artista.

Entonces, sería interesante analizar en paralelo la vida y la obra arquitectónica de este gran maestro. Puede que me equivoque, y esto podría ser sólo una reflexión al azar de una persona romántica, pero ¿es posible que estos cambios hayan sido producidos por algo más que su experiencia y un repentino despertar a una nueva realidad arquitectónica?

Quizás no hemos querido admitir que lo que sentimos afecta o influye en nuestras creaciones. Preferimos pensar que lo que hacemos es inspirado por agentes externos, emociones de otros (del cliente), por el entorno o situaciones específicas. Quizás no nos atrevemos a confesarlo porque sentimos que eso podría restarle seriedad a lo que hacemos.

Pero ese es el camino fácil. Pienso que podríamos verlo como algo positivo y enriquecedor; algo que, si aprendemos a controlarlo, reforzando las emociones positivas y limitando las negativas, sería capaz de darle un nuevo nivel de emotividad a nuestras edificaciones.

Oficina de Arquitectura Selgas Cano

Me gustaría creer que este proyecto fue hecho por alguien en control de sus emociones

Versión en inglés publicada en el blog de @BuildingMoxie http://bit.ly/cHynii

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