libertad

Mientras mi país se hunde lentamente en un hoyo negro que pareciera empezar a consumirnos a todos y a desaparecernos en su implacable oscuridad, trato de pensar en positivo con la esperanza de que mi espíritu alegre me rescate de tanta locura.

Mi cuerpo y mi mente se enfrascan en una lucha interna entre mi realidad y la vida que quiero para mí y los míos; cierro los ojos y me encuentro navegando en un sinfín de recuerdos que me transportan de un lugar a otro, pasando por todos aquellos espacios que alguna vez me vieron pasar y me llenaron con su energía.

Sumida en mi sueño, abro los ojos y me encuentro caminando por las calles de Nueva York. Siento la libertad recorriendo mi cuerpo; se escurre entre mis dedos para luego ir a producir el mismo efecto en alguien más. De repente me encuentro en una calle franqueada por altos edificios que me arropan y me siento segura; siento que el espacio contenido me brinda una sensación de paz, esa que llevo meses persiguiendo ansiosamente en una búsqueda frustrada debido a tanta incertidumbre presente en mi vida. Camino un poco más, y un pequeño espacio abierto aparece frente a mis ojos; un hermoso brillo me enceguece por un instante. Poco a poco empieza a desaparecer el exceso de luz y mis ojos se deleitan con la libertad del espacio que, aún contenido entre edificios, parece escaparse por segundos para colmar a este lugar de una deliciosa sensación de grandeza.

Me detengo unos minutos a apreciar de este regalo e intento absorber toda la libertad del lugar con cada fibra de mi ser. Quiero llenarme de ella; quiero traerla de vuelta conmigo a mi país que tanto la necesita.

Oscuridad… vuelve a mi mente avasallando rápidamente todo vestigio de luz que había logrado conseguir… Abro los ojos y me encuentro de nuevo en el mismo espacio del que quería escapar. Pero algo ha cambiado… Mi percepción acerca de él es distinta. Ahora soy capaz de apreciarlo por lo que realmente es y no por como mis emociones me hacen percibirlo.

Dirijo mi mirada hacia la derecha y me encuentro con un frondoso árbol; miro hacia arriba y descubro que un vasto cielo azul me protege de lo desconocido. Nada nos separa; ni siquiera una delicada nube se interpone entre nosotros; esta enorme manta brillante y colorida se trepa sobre mí resaltando las orgánicas formas de la vegetación y las incorruptibles líneas rectas de los edificios. Escucho a unos pájaros pasar sobre mi cabeza y una delicada brisa hace volar mi cabello nublándome la vista por unos segundos.

Respiro y todo empieza a cobrar sentido. Despierto a mi realidad. Debo estar aquí; hay un propósito mayor dirigiendo las vidas de los que aquí aún quedamos.

No me puedo rendir. Mi energía debe recobrar su brillo, su color y su fuerza. Debo recuperar mi sonrisa, esa que quedó escondida detrás de una puerta en algún triste y oscuro lugar.

Cierro los ojos una vez más; respiro profundamente y los abro de nuevo. ¡Ha vuelto! Mi sonrisa perdida ha regresado; y con ella mi energía. Siento como poco a poco recupero las fuerzas y empiezo a creer de nuevo, a tener fe de nuevo. Todo va a estar bien. Hay un futuro brillante frente a mí, esperándome, ansioso por mi llegada.

Voy hacia él, hacia ese lugar ideal en el que mis diseños son mucho más que simples esculturas contenidas entre rejas. Ese lugar en el que el perfil urbano puede ser apreciado en su totalidad mientras caminamos por cualquier calle. Ese lugar en el que un arquitecto puede ser un visionario sin limitaciones más allá de las impuestas por el cliente o el urbanismo; en donde el entorno le suma al proyecto en lugar de restarle; en donde la vida fluye a través de los edificios sin toparse con frías cerraduras.

Sé que ese lugar está cerca; lo siento muy dentro de mí, y también sé que soy una pieza importante en este proceso de cambio; es por eso que sigo aquí.

No volveré a cerrar los ojos ante mi realidad y la de mi entorno; no me dejaré llevar por la corriente. A partir de hoy, mi vida y la forma como la viva serán elementos vitales para un cambio mayor. Porque como diría Mandela: “Para ser libres no sólo debemos deshacernos de las cadenas, sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de los demás…”

hilando ciudades

http://goo.gl/zb14iCuando pienso en el tiempo y sus ramificaciones me sorprendo observando pedazos de recuerdos que se hilan entre sí y, como quien enlaza retazos de tela para crear un quilt, empiezo a entretejer historias que van armando toda una vida.

Cada recuerdo me lleva a otro recuerdo; cada historia, cada personaje, desata un caudal de emociones, sensaciones y deseos perdidos en el tiempo que buscan encontrar nuevamente su rumbo, su cauce, su esperanza de volver a ser.

En ocasiones, esos recuerdos están mejor ocultos, escondidos en algún recóndito y alejado lugar, porque su repentina aparición a destiempo puede alterar el orden natural de las cosas produciendo consecuencias inesperadas. Pero muchas veces, el reencontrarse con los recuerdos, con el tiempo pasado, nos ayuda a entender el tiempo presente e incluso planificar mejor el futuro.

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http://goo.gl/8E4Y4En las ciudades, cada creación arquitectónica de nuestros antecesores tiene al menos un pequeño papel en la gran obra de las ciudades actuales; cada gran edificio del pasado se convierte en un granito de arena de todos y cada uno de los edificios de hoy en día. Cada habitación, cada espacio una vez construido es el padre de muchos otros espacios.

La arquitectura es nuestro escenario, nuestro entorno, el fondo perfecto para cada recuerdo. Cuando recorremos una edificación en la que hemos estado anteriormente, nuestros sensores se activan y vienen a nuestra mente un sin fin de  emociones. Cada recuerdo es perfecto porque sucedió en un entorno perfecto para ese evento. De haber sucedido en otro lugar, el recuerdo sería completamente diferente.

Cuando iniciamos un proceso creativo, debemos ser conscientes de qué historia queremos crear en ese lugar, o si, por el contrario, queremos dejar abiertas las opciones para que sus habitantes se apropien de él transformándolo a su gusto como sucede, por ejemplo, en la arquitectura cinética.

Pero en cualquier caso, el proceso debe iniciarse con una visión, con una historia a ser desarrollada por el tiempo que exista esa edificación y debe llegar a ser tan significativa como sea posible para que esa historia pueda llegar a ser más grande que el mismo tiempo.

Nuestra historia es eterna, como es eterna la arquitectura, porque aun cuando nosotros, o los edificios perezcamos, las ramificaciones producto de esa historia seguirán vivas por siempre creando más y más conexiones…

la ciudad sin excusas

Excusa: Motivo o pretexto para eludir una obligación o disculpar alguna omisión.

Hacer ciudad es mucho más que trazar líneas en direcciones específicas que formen llenos y vacíos. Es mucho más que reunir a un grupo de personas en un entorno planificado y dotarlos de servicios, educación y salud. Hacer ciudad implica vivir, respirar y sentir a través de un espacio determinado; implica adaptarnos a él y llegar a un acuerdo entre ambos de forma tal que tanto el espacio como sus habitantes resulten beneficiados.

Para hacer ciudad debemos empezar por ser honestos con nosotros mismos; asumir nuestros defectos y virtudes, analizar nuestros hábitos y ponerlos al descubierto. Pero por sobre todas las cosas, para hacer ciudad debemos borrar de nuestra mente las excusas. Cada país tiene las suyas: el clima, la sobrepoblación, la política… excusas, excusas, EXCUSAS. Y Venezuela no es la excepción; nuestro pretexto es la inseguridad. Y se ha convertido en la justificación perfecta para que nadie haga nada… literalmente. Miles de personas deciden día tras día y cada vez más, quedarse en sus casas para no ser víctimas del hampa. Reducen una a una las actividades que realizan diariamente, volviéndose cada vez más sedentarios; encogiéndose como personas y dañando su salud por la falta de actividad física.

Y por supuesto, si la gente que vive las ciudades no hace nada, pues entonces no tiene sentido que los especialistas hagan algo/nada en términos de urbanismo: ¿Para qué esforzarnos si la gente no va a salir a la calle? ¿Para qué construir si otros lo van a destruir?

El país pareciera estar detenido a la espera del tan aclamado cambio. Acumulamos razones para no hacer nada y, mientras tanto, todos vivimos las consecuencias de tanta inactividad.

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Pero la ausencia del concepto de hacer ciudad no ocurre sólo en Venezuela. En muchísimos países del mundo, las ciudades siguen creciendo como simples agrupaciones de personas al azar, sin orden, control o intención alguna. Seguimos orientándonos hacia todo aquello que simplifique nuestras vidas y, en el camino, vamos dejando a un lado todo aquello que nos hace bien, que nos alegra la vida y nos hace mejores personas.

Caminar, bailar, andar bicicleta, compartir intereses comunes sin una pantalla de por medio… todos van quedando atrás como los recuerdos de generaciones pasadas.

Y cada día que escogemos aislarnos en lugar de hacer algo al respecto, nos estamos perdiendo un sinfín de sensaciones; sonidos, texturas, brillos, aromas…

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Debemos iniciar un cambio; necesitamos empezar a hacer ciudad. Pero no todas las culturas funcionan igual, por lo tanto no siempre las reglas aplican de la misma forma en todas ellas. Es por eso que es tan importante que el hacer ciudad no sólo se oriente a sentarse frente a una computadora y, una vez más, volvernos inactivos. Debemos dar un vuelco al proceso; pensemos en la creación a través de la actividad física. Salgamos a la calle a analizar lo que sucede afuera y mejoremos lo que ya existe; no vale de nada decir no funciona y desecharlo, o taparlo con florecitas y unos cuantos avisos publicitarios. El cambio debe partir de las necesidades de la gente, de sus rutinas diarias, de sus actividades y deseos.

Si algo deberíamos haber aprendido ya es que el futuro no puede tratarse únicamente de máquinas voladoras y mensajes telepáticos. Nuestro planeta nos está pidiendo a gritos un regreso a los orígenes, a lo básico; eso no quiere decir que vamos a retroceder en el tiempo y a borrar siglos de evolución y avance; lo que significa es que, gracias a todos esos años y al conocimiento que hemos acumulado durante ese tiempo, tenemos mayores y mejores capacidades para hacer de lo básico algo mejor, más integral, más efectivo.

Si simplemente pensamos en el destino y no en el camino, que es básicamente lo que hacemos cuando creamos escondidos detrás de una computadora, nos perderemos las sorpresas y experiencias que están allí esperándonos.

Pero cada ciudad debe encontrar su propio camino; y cada uno de nosotros debe empezar por un pequeño cambio: el de dejar a un lado las excusas y empezar a avanzar hacia ese lugar de convergencia entre la sencillez del pasado y el conocimiento del futuro.

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Todas las imágenes pertenecen a la excelente artista / arquitecto Cristina Bergoglio.

casi todo lo que pienso sobre la arquitectura

Hace unos días, About.com: Women in Bussiness publicó una entrevista que concedí a @HefferonJoe sobre lo que pienso acerca de la arquitectura.

Dado que la entrevista sólo podía ser publicada en dos páginas y Joe tenía que incluir sus propias y muy interesantes opiniones acerca de lo que yo había expresado, algunas de las respuestas que di no pudieron ser publicadas.

Así que le pregunté si le importaría que yo publicara todas las preguntas que él me hizo y las respuestas que yo le di y, por suerte para mí, me dijo que sí.

Así que aquí están:

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(1) Información sobre tus antecedentes:

¿Por cuánto tiempo has sido arquitecto?

Me gradué en el año 2.001, así que he sido arquitecto por un poco más de diez años

Educación

Estudié arquitectura en la Universidad Simón Bolívar en Caracas, Venezuela desde 1.995 hasta el año 2.001

Después de graduarme hice algunos cursos profesionales como Marketing para ejecutivos de otras disciplinas, Diseño Gráfico Publicitario, y algunos otros cursos de softwares de diseño.

En este momento estoy evaluando opciones para iniciar una maestría on-line relacionada con arquitectura y diseño interior.

¿Trabajas para una empresa o eres independiente?

Solía trabajar para una empresa, pero hace 5 años decidí ser mi propia jefa así que concentré todos mis esfuerzos en diseñar y crear mis propias ideas.

Creo que es muy importante para todos los recién graduados de la escuela de arquitectura, trabajar para otra persona por un tiempo; alguien con experiencia, que te puede enseñar lo que no está en los libros. Pero entonces llegas a un punto en el que tienes que ir por tu cuenta, para que no te apoyes en el conocimiento de otras personas y las decisiones que tomes sean sólo tuyas, para bien o para mal. Ahí es cuando comienza el verdadero reto.

Algunos de los proyectos de los que te sientes más orgullosa

El proyecto del que estoy más orgullosa es mi tesis de grado académico. Diseñé una prisión para mujeres embarazadas o con hijos. Este es un proyecto muy cercano a mi corazón. Pasé casi un año pensando día tras día, en cómo hacer la vida de estos niños un poco menos dura, lo que también ayudaría a las madres a ser mejores personas y facilitaría su transición de la prisión a la sociedad.

Ahora, pensando en los proyectos que he hecho desde que me gradué, los que recuerdo con más orgullo son las casas que he diseñado. Tal vez porque el diseño residencial es el área de la arquitectura que más me gusta; tal vez porque me gusta fingir que soy psicólogo. Ya he dicho antes que es en la casa de los sueños de cada persona, que están sumergidos todos sus deseos ocultos. Y para ser capaces de descifrar los misterios de la psique de las personas, debemos pensar en términos de sueños, deseos y sentimientos, y no sólo en términos de arquitectura, tales como paredes, techos y espacios.

Esto es clave para cualquier proyecto residencial. Y en mi caso, es lo que hace que cada casa que he diseñado sea “una traducción única e irrepetible, porque está hecha en el idioma particular de cada cliente”.

Pero la verdad es que ME ENCANTAN todos y cada uno de mis proyectos y me entrego por completo en todos ellos.

Algunas de las grandes empresas para las que has trabajado

He trabajado con Alimentos Kraft en dos oportunidades: la primera vez en la remodelación del hall de entrada de la planta ubicada en Valencia, Venezuela, y luego para diseñar una zona de recreación para sus empleados. También he trabajado con Chrysler en un proyecto pequeño, pero muy satisfactorio: un área de café y exhibición de productos POP a ser colocado en un concesionario en Valencia, Venezuela.

También fui colaboradora en varios proyectos para la Universidad de Carabobo en Venezuela, tales como la Biblioteca, el Centro de Deportes, la Facultad de Ingeniería; colaboré en todos ellos mientras trabajaba en una firma de arquitectura. Con esta firma, también tuve la oportunidad de ayudar en el diseño de centros comerciales, grandes complejos residenciales y muchos otros proyectos que me dieron mucha experiencia y me ayudaron a desarrollar mi estilo arquitectónico y mi forma de pensar acerca de mi profesión.

Idiomas que hablas

Hablo español (mi lengua materna) e Inglés.

Tus sitios web

Versión en español

Portafolio

Blog

Versión en inglés

Portfolio

Blog

Proyectos de escritura

Por el momento, estoy concentrada en mi trabajo y en mi blog (el cual no actualizo tan a menudo como me gustaría). Pero me encantaría escribir un libro algún día.

Lo qué ocurre con el libro es que no he logrado concentrarme en un único tema a desarrollar. De hecho, así fue como nació mi blog; cada vez que tenía un par de horas libres, me sentaba y comenzaba a escribir un libro. Siempre empezaba, pero cada vez que tenía que interrumpir el proceso de escritura me invadía una nueva idea, así que empezaba a escribir un libro de nuevo. Después de un tiempo, me di cuenta de que tenía un montón de lindos inicios de libros, así que decidí publicar todos estos inicios en la forma de un blog. Así que mi blog es algo así como mi libro.

Tal vez algún día me decida a elegir sólo una idea y me apegue a ella durante el tiempo necesario para hacer un final.

(2) ¿Te criaron para seguir este tipo de carrera? (Por ejemplo – Dr. Berebichez se crió en una comunidad conservadora en México, donde a las mujeres no se les animaba a participar en las ciencias. Ella adquirió el grado porque sentía pasión por las matemáticas y la ciencia. Era divertido para ella.)

¿Hay otros miembros de tu familia que sean arquitectos, diseñadores, escritores/?

No hay otros arquitectos en mi familia. Mi mamá y mi papá son ingenieros químicos, así que imaginen sus caras cuando les dije que quería estudiar arquitectura. Pero ellos me apoyaron mucho y me ayudaron a superar las dificultades de iniciar una carrera como ésta de la que tantas personas tienen opiniones muy diferentes y en la que hay un montón de ideas preconcebidas, como por ejemplo el hecho de que es una la carrera de tradición o de que es una carrera para hombres.

Nunca he pensado mucho en el hecho de que dicen que es una carrera para hombres, o en lo difícil que puede ser para una mujer tener éxito en un entorno dominado por hombres.

Yo creo que cuando pensamos demasiado en las limitaciones del entorno, nos quedamos atascados y no somos capaces de seguir adelante.

Pero debo admitir que me tomó un poco de tiempo superar el hecho de que es una carrera de tradición; muchos de mis compañeros, debido a que siempre habían estado en contacto con la arquitectura, manejaban conceptos que yo nunca había oído mencionar; eso me hizo sentir un poco insegura de mí misma, pero una vez que entendí que sólo debía esforzarme un poco más que el resto para poder ponerme al día con ellos, todo se hizo más fácil y sencillo.

Con la escritura la historia es diferente; esta carrera está en mi sangre. Mi abuelo era historiador del Estado Carabobo en Venezuela (donde vivo) y escribió varios libros de historia y poesía. Sólo tuve unos 12 años con él en mi vida, pero fueron suficientes para hacerme amar a los libros. Él tenía la biblioteca más especial a la que he entrado; era un espacio de aproximadamente 3,5 x 10 metros con tantos libros como mi abuelo había logrado introducir. Creo que, si los libros no hubiesen sido tan especiales para él, habría colocado algunos ejemplares en el suelo formando pasillos de conocimiento, sólo por el hecho de ser capaz de utilizar el menor espacio posible para ubicar a sus preciados compañeros de vida. Gracias a él, amo escribir aún más de lo que amo la arquitectura.

(3) ¿Cuántas mujeres fueron a la escuela de arquitectura contigo? ¿Alguna vez te reúnes con ellas y discuten el hecho de que son una minoría en su profesión? Lo pregunto porque la principal razón para escribir esta serie es animar a las jóvenes a seguir la carrera que quieren y no dejar que su género las detenga, y también para que tomen conciencia de que hay trabajos como el de arquitecto que están disponibles para ellas.

En realidad, fui a la escuela con muchas mujeres; incluso creo que había más mujeres que hombres en mi grupo, y tal vez es por eso que no le presto mucha atención ni hablo del hecho de que dicen que es una carrera para hombres. Pero creo que es cierto, la gente piensa que ésta es una carrera para hombres, especialmente los arquitectos.

Siempre he dicho que el peor enemigo de los arquitectos y la arquitectura somos los propios arquitectos. A menudo nos criticamos unos a otros en lugar de apoyarnos y alentarnos a mejorar.

(4) ¿Alguna vez has entrado en una reunión, una conferencia o cualquier otra reunión de arquitectos y has sentido que no eres considerada como un igual? Si es así, ¿cómo te hace sentir eso y cuánto de eso se basa en algo que se dijo específicamente sobre ti o a ti que te ha hecho sentir de esta manera? Si tú nunca has tenido esta sensación – ¿será porque hay un profundo y generalizado respeto dentro de tu profesión? (Eso sería algo bueno, por supuesto.)

Como dije en la última pregunta, creo que no hay suficiente respeto entre los arquitectos. He sentido antes que no estoy siendo tratada como un igual, pero va más allá del género; tiene que ver con el hecho de que en esta profesión, si no tienes 30 años de experiencia y no has ganado un montón de concursos, no tienes ningún valor.

En mi caso, yo no creo en los concursos. Nunca he participado en uno de ellos; en primer lugar porque no tengo tiempo para dedicarle a ellos porque, por suerte, siempre he estado activa en mi profesión, y en segundo lugar porque, en la mayoría de los casos, los concursos se han convertido en un negocio y , al menos en mi país, son más los proyectos de concursos que no se construyen que los que sí. Así que los concursos se convierten en un ejercicio para mantenerse activo en la profesión y en contacto con otros arquitectos.

Pienso que si supiera de algún concurso en pro de algo, uno creado para ayudar a un grupo social desfavorecido (y si tuviera el tiempo, por supuesto) estaría más que dispuesta a hacerlo.

Y en cuanto al hecho de que necesito tener 30 años de experiencia para ganarme el respeto de los otros arquitectos, bueno, sólo puedo esperar… esperar otros 20 años. Y esto va a suceder algún día. Pero por ahora, no estoy preocupada por eso.

(5) ¿Por qué crees que en el pasado no ha habido más mujeres involucradas en la arquitectura? Sólo el 25% de los arquitectos en los EE.UU. son mujeres y el porcentaje es aún menor en el resto del mundo.

Creo que la razón principal por la que no hay muchas mujeres en la arquitectura se debe a que es una carrera fuerte, no sólo durante los años de estudios, sino también después de la graduación, cuando somos verdaderos arquitectos en el campo de trabajo. Las mujeres suelen dar más importancia a la familia que los hombres, eso es un hecho, y una profesión como ésta, que consume mucho tiempo puede ser un gran reto para una mujer.

Ser capaz de manejar una familia y un trabajo como éste puede ser abrumador y yo me identifico con ésto. Tengo dos hijos, el mayor tiene 9 años y el menor tiene 5, y si no te organizas muy bien, todo puede volverse un desastre.

Pero yo he logrado descubrir las maravillas de las listas de tareas y de priorizar. Estas son las herramientas más importantes para una madre/arquitecto como yo, eso y ser capaz de poner fin a los proyectos; fijar un plazo de entrega y cumplirlo. Los arquitectos solemos ser perfeccionistas y por eso, nos cuesta desprendernos de nuestros proyectos (que es algo que eventualmente debe suceder). Sentimos como si los estuviésemos abandonando. Pero terminar los proyectos es tan necesario como iniciarlos. Me he dado cuenta de que, para ser exitosos, debemos ser capaces de terminar algo para poder empezar algo más. De esa manera podemos comenzar un nuevo viaje que nos llevará a mejores y más hermosos lugares.

(6) ¿Cuál es tu consejo para las mujeres jóvenes que están decidiendo que carrera seguir?

Yo les diría que amen lo que hagan; si uno pone el corazón y el alma en todo lo que hace ya ha asegurado el éxito. Y para ser capaces de hacer eso, debemos estar seguras de la decisión que vamos a tomar, así que infórmense… Imagínense a ustedes mismas haciendo lo que el profesional que quieren llegar a ser haría día a día, vayan a las universidades, hablen con la gente en los pasillos, hagan las preguntas correctas, profundicen, y realmente escuchen lo que la gente tiene que decir. Y entonces, investiguen un poco más.

Elegir una carrera es una decisión muy importante. Me asombro cada vez que conozco nuevas personas y les pregunto qué estudiaron. La mayoría de ellos trabaja en campos que no tienen relación con lo que estudiaron, o trabajan en un campo relacionado con lo que estudiaron, pero no les gusta lo que hacen para ganarse la vida; y pienso que eso es triste. Es decir, yo creo en la importancia de cometer errores y descubrir nuestro propio camino gracias a ellos, pero también creo que, dado que la vida no es eterna, debemos hacer lo mejor de ella. Por lo que tomar tantas decisiones correctas como nos sea posible siempre es útil.

Yo tuve suerte, yo no investigué, pero logré elegir una profesión que me encanta. Y estoy segura de que no sería capaz de tener éxito en ninguna otra profesión.

La segunda cosa que yo les diría es que traten de imaginarse a si mismas en 10 años. Piensen en todas las cosas que quieren en su vida dentro de 10 años. No sólo relacionados con la carrera. Piensen en ellas como elementos conectados formando una red, una red que debe ser capaz de sostenerlas y hacerlas sentir seguras y felices.

Si todas esas cosas que ustedes quieren son capaces de sujetarlas con seguridad al trabajar juntas, entonces vayan por ellas, por todas ellas. Si no hacen que se sientan seguras, tal vez deberían reconsiderar su plan.

(7) ¿Por qué amas tu trabajo?

Aquí está la razón…

(8) ¿Qué te preocupa? ¿Qué te hace llorar por las noches cuando estás sola?

Esta es una pregunta difícil porque yo trato de no pensar mucho en mis miedos. Creo que si se les da demasiado peso, entonces  realmente adquieren importancia.

Supongo que mis preocupaciones podrían estar relacionadas con mis hijos, con ser una buena madre; creo que esa es una constante entre los padres; no hay ningún manual sobre cómo hacerlo, de modo que siempre tememos que no lo estamos haciendo bien.

Lo que me hace llorar es la injusticia, los niños sin padres, solos y sin ningún tipo de orientación; es tan triste y tan común que asusta.

(9) ¿Qué te hace espectacular? y no seas tímida

Espectacular es una palabra GRANDE, pero creo que todos tenemos algo espectacular que nos hace especiales. En mi caso, yo siempre he pensado que lo que me hace especial y que también me ayuda a ser mejor arquitecto es la empatía.

Debido a que soy una persona empática, puedo entender mejor a la gente y al hacer ésto, puedo ofrecer mejores proyectos a mis clientes; proyectos que realmente reflejen las necesidades, los deseos y los sueños de las personas; proyectos que ellos puedan sentir como que les pertenecen, ya que parecieran haber sido sacados de sus propias mentes.

(10) ¿Qué le depara el futuro a Ana Manzo? – los próximos proyectos y el gran sueño

Actualmente estoy a cargo de la construcción de un proyecto residencial que diseñé hace un par de meses; también estoy diseñando un edificio residencial, una oficina y una casa.

Espero que grandes cosas me esperen en el futuro. Espero ser capaz de hacer proyectos grandes e importantes; proyectos que cambien la vida de la gente, proyectos que acerquen a las personas. Quiero ser capaz de crear nuevas formas de hacer las cosas, para poder reducir costos, desperdicios y huellas de carbono. Espero poder hacer la diferencia…

Por ahora, sólo voy a seguir haciendo lo que estoy haciendo y amándolo mientras lo hago.

lo que pienso sobre la arquitectura

Quieres saber lo que pienso sobre la arquitectura? En este link podrás saberlo…

Joe Hefferon me entrevistó recientemente y la entrevista fue publicada en About.com: Women in Business

Aquí está la idea detrás de la entrevista.

procesos emotivos

Hace ya algunos meses, escribí un ensayo sobre la arquitectura emotiva. Inicialmente, se publicó aquí en el blog de Building Moxie y posteriormente aquí en mi blog.

Este es uno de esos ensayos que se han mantenido resonando en mi mente en una eterna conexión de situaciones y elementos. No hay un segundo en mi vida, luego de haber escrito ese ensayo, que no asocie cada emoción que experimento en mi vida con el proyecto que me encuentre desarrollando en ese momento.

Pero la red de conexiones ha ido incluso más allá; he llegado a comparar o asociar mis emociones con la forma en la que me acerco a los proyectos.

Por ejemplo, he llegado a darme cuenta de que, si me encuentro alegre, suelo dar rienda suelta a mi imaginación, lo que usualmente me lleva a iniciar mis diseños a través de levantamientos 3D. Cada volumen que logra elevarse sobre el plano base, refuerza mi alegría y me impulsa a seguir.

Si en cambio me encuentro estresada o preocupada, la tecnología se vuelve en mi contra (o quizás sea que en ese momento no soy capaz de congraciarme con ella), por lo que suelo volver a mis inicios y tomar lápiz y papel y adentrarme en un proceso visceral de líneas rectas y/o curvas que parecieran intentar, a través del trazado de cada una de ellas, sacar de mi interior el estrés y las preocupaciones. Casi llega a convertirse en un proceso terapéutico para aliviar tensiones.

 Ahora, si la emoción que me invade es la tristeza, sólo funciono a través del trabajo mecánico, ese que empieza con el botón de encendido de la computadora y que me hace viajar a través de una serie de movimientos programados o pre-pensados y que poco a poco me llevan sumergirme en mi psique para así lograr encontrar conceptos e intenciones de diseño, ocultas en los rincones más profundos.

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Existen muchísimas emociones y cada una de ellas influye en nosotros de maneras distintas. Además, cada persona es diferente, cada proceso de diseño es único y particular pero, ¿has pensado en cómo las emociones influyen en tus procesos? ¿Has analizado la capacidad que tienen las emociones de acercarnos a nuestro ser más honesto, visceral y creativo?…

la casa ideal

Muchos de nosotros, humanos, mortales, vivimos nuestras vidas con una eterna fantasía en mente. Sí, es cierto, la vida es más bonita en nuestros sueños, pero ¿de qué nos sirve soñar con el lugar o la vida perfecta si no somos capaces de disfrutar la vida que tenemos?

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Lo mismo nos ocurre a los arquitectos con el diseño. Nos esforzamos, intentamos una y otra vez, siempre luchando por crear ese espacio ideal en el que todo funciona en perfecta armonía, pero basta que introduzcamos al factor humano en la ecuación para que empiecen a aparecer las fallas.

Los arquitectos nos dedicamos a soñar con diseñar el lugar perfecto, el espacio perfecto, la casa perfecta. Pero los seres humanos somos seres imperfectos. Entonces, ¿no sería más lógico empezar por asumir esas imperfecciones, esa realidad, y diseñar en función de ella?

Analicemos lo que ocurre con el minimalismo en el campo de los proyectos residenciales: depuramos, vaciamos los espacios en búsqueda de la limpieza espacial, que no es más que esa búsqueda de perfección. Imaginemos una casa minimalista: vacía, ordenada, impecable… ¡perfecta! Ahora incluyamos en nuestra casa imaginaria a un ser humano; uno que, como todos, come, duerme, se baña, ensucia… ya no es tan perfecta la casa, ¿cierto?

Ahora realicemos el proceso inverso: Imaginemos a un ser humano que come, duerme, se baña, ensucia… Sigamos sus pasos mientras realiza todas sus actividades cotidianas. Acompañémoslo durante su día a día. Analicemos sus costumbres, sus hábitos. Descubramos sus imperfecciones…

Pensemos entonces en cómo disminuir esas imperfecciones, o mejor aún, cómo hacer que sus imperfecciones sean un poco menos evidentes, más vivibles; pensemos en cómo hacerlo sentir al menos un poco menos imperfecto.

¡Esa es la casa ideal¡ Una casa que se adapta a sus habitantes como si fuese un guante; una capaz de moldearse, de adaptarse en función de las necesidades que quienes la viven día tras día. Una que les permita no tener que pensar, con cada paso que dé, en sus defectos y en cómo corregirlos; una que les permita simplemente relajarse y ser. Quizás para muchos, no sea la casa perfecta, pero definitivamente, para quienes hacen de ella su refugio, esa es la casa ideal.

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